Decimos que la empresa es familiar, cuando la familia ejerce el control, gobierno y dirección de la empresa, con una vocación de continuidad como empresa familiar.
    En las empresas familiares, las dificultades se pueden  prever con bastante anticipación, y hay soluciones comprobadas por sus buenos resultados. Tenemos una sólida experiencia en la implantación de: “protocolos familiares”, “planes de sucesión”, “consejos de administración”, “planificación financiera y fiscal en la transmisión de la propiedad” y en todos los asuntos típicos de la relación familia-empresa.
    La empresa familiar tiene dos fortalezas esenciales – unidad y compromiso- que corren el riesgo de transformarse en peligrosas debilidades de la desunión y abstención.
    En el ciclo de la vida de la empresa familiar hay unas etapas críticas para su continuidad y desarrollo.
    La resolución del problema de la sucesión requiere trabajar con anticipación en varios frentes:

  1. La preparación de los sucesos hasta que aprendan a dirigir la empresa y alcancen un compromiso personal.
  2. El desarrollo de la organización para definir nuevos puestos directivos y que se actúe con autonomía.
  3. La delimitación de las relaciones entre la familia y la empresa, explicitando las reglas del juego sobre el trabajo, la propiedad y el poder.

En la empresa familiar es conveniente distinguir entre el gobierno y dirección: el gobierno es ejercido por el Consejo de Administración y la dirección por un Director General que se puede apoyar en un comité de dirección.